miércoles, 15 de julio de 2015

Consejos sobre cómo cocinar la carne

Algunas veces nos planteamos cuál es la mejor manera de cocinar según qué tipo de carne: no es lo mismo una carne blanca de pollo que una carne roja y más grasa como la de ternera. ¿Quiso o a la plancha? ¿cómo podemos aprovechar mejor el sabor de cada carne?
Para ello esta semana os traemos este post con algunos consejos sobre cómo cocinar la carne, trucos etc., que seguro encontráis de utilidad.


¿Cuál es la forma más saludable de cocinar la carne? La respuesta es a baja temperatura o media, de esta forma ayudamos a mantener las vitaminas. Cocinar a fuego lento y a poca medida las carnes también ayuda a evitar las sustancias tóxicas y que la carne se queme, por ello es mejor consumir carne al punto que muy hecha. Cocinar a baja temperatura. Por ejemplo, para que sea más saludable se recomienda cocinar a temperatura media y baja para evitar que se pierdan las vitaminas.

Menos frituras. Lo único que hacemos con rebozados u otro tipo de frituras es añadir más grasa a las carnes. Y hablando de grasa: también es recomendable retirar la sobrante de la carne ya que no resulta muy beneficiosa para nuestro cuerpo.

¿Cómo evitar que se pierdan los nutrientes? Es mejor cocinar trozos grandes de carne y como comentábamos anteriormente a temperatura media-baja.

¿Le añadimos especias? Si lo hacemos la carne adquirirá nuevos sabores y aportamos un mayor número de vitaminas.

¿Solomillos o chuletas? Es importante la manera de cortar la carne, ya que determina que después se pueda cocinar mejor y esté más jugosa. Los solomillos y las chuletas son perfectas para cocinarlas a la plancha, fritos o rebozados.

¿Pecho o piernas? mucho mejor si la cocinamos en forma de guisados o estofados. En los estofados lo ideal es cortar la carne a tamaño similar para que se cocinen uniformemente, en poco tiempo y que no se deshidrate.

Carnes duras. Cuando la carne que vamos a cocinar es muy dura es mejor ablandarla. ¿Cómo lo  podemos hacer? Es fácil, con zumo de limón,  miel, sal, aceite y miel. Se deja todo reposar y luego retiramos la carne para cocinar. 

A la parrilla:  indicada para asar carnes más bien gruesas y no finas.

miércoles, 8 de julio de 2015

Receta de pollo al curry con arroz basmati

Esta semana os traemos una receta exótica para despertar vuestro paladar: pollo al curry. El sabor de las especias se conjuga con la jugosa carne de pollo y una buena ración de arroz basmati; una receta oriental tradicional que cada día es más tradicional en nuestros hogares. Un plato que es muy fácil de preparar y nos aporta aproximadamente unas 350 Kcal por ración. Lo primero de todo, lo ingredientes:

500 gr de pechuga de pollo
200 gr de arroz (preferiblemente basmati)
Media cebolla
1 zanahoria
1 diente de ajo
100 gr de yogur natural no azucarado o leche de coco
El zumo de medio limón
Aceite de Oliva (preferiblemente virgen extra)
1 cucharadita de mezcla de especias para curry (puede contener cúrcuma, jengibre, comino y cardamomo)
Sal
Pimienta
Hojas de perejil o cilantro



Lo primero de todo es limpiar el el pollo de la posible grasa que pueda tener y lo cortamos en dados no muy grandes. Lo ponemos en un bol y salpimentamos al gusto. Añadimos el curry y el zumo de limón, mezclamos todo bien y lo dejamos macerar durante 30 minutos.

Mientras dejamos al pollo macerando podemos comenzar a preparar la salsa. Echamos el aceite en la sartén, cortamos los ajos, la cebolla y la zanahoria en trozos pequeños y los ponemos a pochar en la cazuela a fuego medio.

Cuando empiecen a estar dorados añadimos la sal y la pimienta, unas hojas de perejil picadas, el jugo del macerado, el yogur y un vaso de agua. Lo mezclamos todo bien y dejamos que se cocine durante unos 7 minutos.

Hay que batir la salsa con la batidora. Después la volvemos a colocar en la cazuela, incorporamos el pollo y lo dejamos cocinando otros 15 minutos.

Por otro lado cocemos el arroz basmati. Este arroz hay que enjuagarlo varias veces hasta que veamos que el agua queda clara. Después, lo cocemos con abundante agua durante 10-12 minutos, lo escurrimos y ya está listo para servir.

Para servir, podemos llenar un molde con arroz y colocar encima los trozos de pollo y salsa generosa. Lo decoramos con perejil picado.

jueves, 2 de julio de 2015

Cómo cocinar la tortilla de patata perfecta

Si hay algún otro plato que nos distingue internacionalmente a parte de la paella, esa es la tortilla de patatas. Y es que es algo muy nuestro. Si buscamos por Internet sobre los orígenes de la tortilla de patatas muchos la sitúan el general Tomás de Zumalacárregui quien, durante el sitio de Bilbao, inventó la tortilla de patatas como plato sencillo, rápido y nutritivo con el que saciar las penurias del ejército carlista. Fuera de mitos y leyendas la verdad es que a los españoles nos gusta comer la tortilla de patatas con cebolla, sin cebolla, en sus variedades con jamón york, algo vegetal, jijas etc. Esta semana queremos traeros algunos consejos sobre cómo cocinar la tortilla de patatas perfecta.

En primer lugar los ingredientes, los huevos, por supuesto cuanto más frescos mejor. Necesitaremos:

  • Patatas
  • Huevos
  • Cebolla (para aquellos más puritanos podemos prescindir de ella)
  • Sal
  • Aceite de oliva
En cuanto a las proporciones no os agobiéis, lo importante es que al final cuando hagamos la mezcla de huevo, patata y cebolla estén proporcionados, además es algo que aprenderéis con el tiempo.
  • Lo primero es pelar las patatas y limpiarlas bien para dejarlas libres de restos de polvo o piel. A continuación picamos las patatas en láminas o lascas con un cuchillo plano, sin dentar y que sean casi transparentes: esto facilitará que se frían de forma uniforme y luego al paladar resulte más agradable. 
  • La cebolla la picaremos finita de tal forma que se entremezcle con la masa de las patatas del huevo y sea imperceptible a primera vista pero nos deje ese regusto tan rico. Podemos cortar en juliana y luego volver a cortar para hacer cuadraditos pequeños. 
  • Echamos las patatas peladas y la cebolla con un poco de sal a una sartén amplia con aceite abundante y bastante caliente. Lo que debemos hacer a partir de este paso es remover la patata ¿para qué? para que no se haga una masa dura y frita y se freía correctamente por todos los lados de forma uniforme. El truco está en dejarla entre cocida y frita. Debemos contar con al menos unos 20 minutos.
  • A parte en un bol batiremos los huevos con una pizca de sal. La cantidad de huevos irá en proporción y en función de si nos gusta más jugosa o menos.
  • Cuando la patata esté lista la retiramos de la sartén intentando escurrir el máximo de aceite posible y añadimos la mezcla a los huevos. Dejamos reposar entre 5 y 10 minutos para que la patata empape. En este momento debemos probar nuestra mezcla por si se da el caso de que esté sosa.
  • En una sartén echamos un poco de aceite y lo dejamos calentar y echamos la mezcla. La práctica nos dirá cuánto tiempo debemos dejarla al fuego en función de cómo nos guste de jugosa. Para darle la vuelta os recomendamos una tapadera con asa, de mayor circunferencia que la sartén. De esta forma será más fácil para vosotros darle la vuelta. Cuando esté lista la sacáis a un plato limpio y a disfrutar.

lunes, 22 de junio de 2015

Cómo cocinar carne en la barbacoa

Ahora que ya podemos sentir el verano y las buenas temperaturas apetece aprovechar el máximo de tiempo de las buenas temperaturas y disfrutar de los jardines y terrazas. No hay mejor excusa para reunir a tu familia o amigos que preparar una buena barbacoa y en este post queremos ayudarte con unos buenos consejos para que este verano seas el rey de los asados.

¿Cuántos vais a asistir? No es lo mismo cocinar para 5 que para 10 y las cantidades de carne varían. De media por persona calcula entre unos 350-400 g de carne por persona. Por ejemplo, para 10 personas, serán necesarios entre 3 kilos y medio y 4 kilos de carne aproximadamente. Y no te olvides de comprar carne de la mejor calidad, eso es algo que siempre se nota.

¿Qué vamos a utilizar para hacer la barbacoa? No es lo mismo una barbacoa hecha con leña: ramitas, encina, piñas etc., o una de carbón. Ten en cuenta que su poder calorífico es diferente y que su duración también es distinta. El carbón es lo más seguro, ya que las brasas duran mucho y mantienen una potencia constante. Por otro lado las barbacoas elaboradas con madera dan otro sabor más jugoso a la carne. Truco: podemos añadir ramas de especies aromáticas como el romero o el tomillo a las brasas y colocar la carne encima para añadirle sabor.

¿Cómo preparar la carne? Es mejor cocinar la carne a temperatura ambiente y no sacarla fría directamente del frigorífico. Para ello es recomendable sacarla como una hora antes de cocinarla y dejarla que "sude" mientras se acaban de hacer las brasas. Los marinados y adobos deben hacerse como unas 24 horas antes de cocinar y dejar reposar la carne para dejar que ésta absorva el sabor.

¿En qué orden asamos la carne? Cocinar la carne en la barbacoa requiere tiempo. Lo ideal es colocar directamente en las brasas aquello que queramos cocinar y en los extremos (donde suele haber menos brasas y por tanto menos calor) aquello que vayamos a cocinar a continuación. Si queremos evitar la pérdida de sabor y jugos evitaremos darle la vuelta constantemente, solo cuanto creamos que está en su punto: la calve es la paciencia. En cuanto al orden en la parrilla, comienza con chorizos, pancetas y morcilla y prepara a continuación las piezas de pollo como alitas o muslos y pinchos morunos. Después, según las vayas sacando, ve colocando las piezas más grandes que necesitarán más tiempo, para que se vayan asando mientras tus invitados comen los entrantes.
   
Sal y especias ¿Cuándo utilizarlas? Lo mejor es salar la carne una vez esté cocinada y al gusto, ya que así conserva mejor los jugos y cada uno puede elegir la intensidad. Podemos llevar también especias y complementos como pimienta negra, ajo, hierbas aromáticas para dar un último toque único a la carne.

lunes, 15 de junio de 2015

Curiosidades sobre el huevo

Mucho se ha escrito y dicho sobre el huevo en este blog: ¿aumenta el colesterol? ¿engorda mucho comer la yema? ¿Cuáles son las mejores recetas? Pero esta semana queremos acercaros algunos datos curiosos sobre este alimento tan universal, nutritivo y rico.

  • ¿Cómo sabemos si un huevo es fresco? Podemos averiguarlo con un truco muy sencillo: sumerge el huevo en agua: cuanto más flote, menos fresco; así que si flota del todo es mejor no consumirlo. Esto es debido a que el huevo está formado en su mayor parte por agua. Poco a poco el agua se va perdiendo en forma de vapor a través de la cáscara y el huevo va perdiendo calidad. 
  • ¿Cómo podemos saber si un huevo está cocido o no sin abrirlo? Muy fácil: cogemos el huevo y lo hacemos girar. Si el huevo gira rápidamente es que está cocido y si apenas gira está fresco. ¿Cómo lo sabemos? Si el huevo está fresco todo su interior está en forma líquida, con lo que al intentar hacerlo girar ese líquido le impide el movimiento. En cambio cuando está cocido todo el interior del huevo se ha solidificado y es más fácil que al ejercer fuerza sobre el se mueva todo su contenido.
  • ¿Por qué los huevos no se venden refrigerados? Se trata simplemente de evitar cambios bruscos de temperatura que puedan afectar a los huevos: microorganismos, hongos, contaminaciones etc. Aunque al llegar a casa siempre se recomienda conservarlos en el frigorífico para evitar que pierdan propiedades y alargar su duración.
  • ¿Por qué existen unos huevos blancos y otros marrones? Sencillamente por el tipo de gallina que pone los huevos. Las gallinas de plumas blancas ponen huevos blancos y las gallinas de plumas marrones de color marrón, pero a parte de eso en calidad y sabor van a la par.
  • ¿Es recomendable lavar los huevos? Por norma general no, ya que puede dañar la cáscara que es lo que protege al huevo, además debemos pensar que comemos la parte de dentro del huevo que está perfectamente aislada. 
  • Hablando de la cáscara ¿Y si tiene grietas? No es recomendable comer huevos con la cáscara rota o resquebrajada: han podido entrar microorganismos perjudiciales, patógenos etc. Hay que revisarlos siempre antes de cocinar con ellos.

lunes, 8 de junio de 2015

Consejos para cocinar la carne de manera saludable

Esta semana os traemos algunos consejos sobre los métodos más recomendados para cocinar la carne, no solo para mantener su sabor, sino para comerlas con salud.
  • Realizar la cocción a temperaturas moderada de manera de que impida la salida de líquidos en exceso de la carne y así, la pérdida de vitaminas y minerales hidrosolubles. Una cocción adecuada debe alcanzar los 65-70º en el interior de la carne, nos daremos cuenta de ello cuando desaparece el color rosado del pollo, incluso cerca de las articulaciones. Con estas temperaturas los microorganismos se limitan al máximo. También es recomendable retirar las grasas visibles antes de someter a cocción, de manera de reducir efectivamente el contenido graso de la preparación.

     
  • Preferir la cocción al horno, la plancha o la parrilla, pues no requieren el agregado de gran cantidad de materia grasa que puede sumar calorías a la carne notablemente.
     
  • Limitar las frituras porque estas además de añadir grasas a las carnes, favorecen la pérdida de vitaminas liposolubles. Cuando se realice una fritura, mejor hacerlo correctamente.
     
  • Retirar las grasas visibles antes de someter a cocción, de manera de reducir efectivamente el contenido graso de la preparación.
     
  • Evitar cocinar la carne en trozos pequeños, pues la pérdida de nutrientes es mayor que en piezas de mayor tamaño.
     
  • Añadir especias y condimentos que poseen micronutrientes varios, entre ellos, algunos pueden favorecer la absorción de nutrientes de la carne, por ejemplo: la vitamina C del perejil puede permitir un mejor aprovechamiento del hierro de las carnes.
     
  • Buenas opciones para cocinar carnes también son el papillote o el microondas, que no requieren el añadido de grasa y previenen la deshidratación total de las piezas.

lunes, 1 de junio de 2015

¿Es bueno comerse la piel del pollo?

Mucho se ha dicho sobre comerse la piel del pollo y hay opiniones enfrentadas: aquellos que les da aprensión comerlo, por ser la piel del animal y aquellos que disfrutan de esa sensación crujiente de la piel por ejemplo en el pollo frito.Esta semana os vamos a dar unas cuantas razones para comeros la piel del pollo.

Muchos deportistas prefieren ingerir las pechugas sin piel para no tomar grasa, pero ¿y si esa grasa fuera beneficiosa? Vamos a poner un ejemplo sencillo, si una pechuga de pollo pesa aproximadamente 280 calorías y decidimos dejarle la piel solo añadiremos 50 calorías más. Además la mayoría de estas grasas son monoinsaturadas, como el aceite de oliva, es decir grasas saturadas saludables: te darán energía sin hacer aumentar tu insulina y te mantendrá saciado más tiempo evitando que comas porquerías.

Otra ventaja de dejar la piel del pollo a la hora de cocinar es que evita que la humedad se escape mientras se cocina y conserva los aromas, con lo cual la pechuga estará más jugosa y suculenta.Siempre debemos asegurarnos de cocinar bien la piel y no dejarla cruda. Huye del empanado, estarás añadiendo grasas trans y carbohidratos.